Puede que hayas escuchado hablar de la existencia de diferentes tipos de psicoterapia, sin tener muy claro para qué sirve cada una, ni cuál es exactamente la que utiliza tu terapeuta.
No es tarea fácil, ya que actualmente existen más de 300 tipos de psicoterapia.
Para hacerlo sencillo, te traigo los tipos de psicoterapia más conocidos, alguna de ellas probablemente te resulte familiar.
- Terapia cognitivo-conductual: esta terapia entiende la aparición del problema como resultado de un aprendizaje que se puede cambiar a través del trabajo de los pensamientos y las conductas. Según esta corriente, nuestra manera de pensar condiciona cómo nos sentimos y nos comportamos, por lo que centra su atención en cambiar esas formas de pensamiento y de conducta para así reducir la sintomatología.
- Psicoanálisis: cuyo autor más conocido es Sigmund Freud, se centra en los conflictos originados durante la niñez, que se encuentran reprimidos en el inconsciente de la persona y que se están manifestando de manera repetitiva en su vida a través de comportamientos, relaciones, pensamientos o estados emocionales. Una vertiente más actual del psicoanálisis es la terapia psicodinámica, que incluye otras teorías de autores posteriores a Freud.
- Psicoterapias humanistas: surgen posteriormente con la idea de que, más allá de los condicionantes de su inconsciente o de los aprendizajes que haya adquirido a lo largo de su vida, la persona tiene la capacidad innata de desarrollarse y dirigirse hacia su bienestar si propiciamos las circunstancias que lo permitan. Dentro de esta corriente se encuentran la Psicoterapia Centrada en la Persona de Carl Rogers, quien considera que, si proporcionamos a la persona un ambiente de empatía, aceptación incondicional, autenticidad y congruencia, la persona podrá dirigirse por sí misma hacia el crecimiento. También se encuentra la Psicoterapia Gestalt de Fritz Perls, que pone en el centro lo que la persona está sintiendo en momento presente (el aquí y el ahora), así como que esta alcance el “insight” o el “darse cuenta” de lo que sucede bajo su problemática.
- Psicoterapia sistémica o terapia familiar: centra su trabajo en entender a la familia como un sistema en el que se crean dinámicas de relación y comunicación, así como roles entre cada uno de los miembros. La familia es un sistema vivo en el que sus miembros están en constante inter-relación y sus comportamientos se entienden si los contextualizamos dentro de esas relaciones y dinámicas. Poniendo atención en esas formas de relacionarse y comunicarse, el objetivo es que el problema que trae la familia se vaya transformando para, poco a poco, ir alcanzando una manera de funcionar como familia que traiga bienestar a cada uno de sus miembros.
- Terapias de tercera generación: son terapias que surgen como actualización de las terapias de conducta y rescatan, entre otras, la importancia de tener en cuenta el contexto que rodea a la persona. Además, no centran sus esfuerzos en reducir la sintomatología de la persona, sino en ayudarle a tener herramientas amplias y flexibles que le ayuden a enfrentarse a las adversidades de la vida. Entre ellas rescato dos con las que me encuentro más familiarizada:
- Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): parte de la premisa de que el sufrimiento forma parte de la vida y que muchas veces el malestar aparece como resultado de la evitación del sufrimiento (¿paradójico?, lo veremos más adelante). De esta manera, la psicoterapia ACT trabaja con el malestar no tanto para intentar eliminarlo (piensa en cuántos sufrimientos tenemos que no tienen solución), sino en dejar de pelearnos para no sentir ese malestar, aceptando la parte que no podemos controlar, aprendiendo nuevas estrategias ante esa situación y tomando decisiones para que, a pesar del sufrimiento, se encuentre acorde a nuestros valores y dirigida hacia lo que es importante para nosotros.
- Mindfulness: habla de la conciencia plena en el momento presente. Esta herramienta sirve a la persona para centrar sus sentidos y su atención en lo que está ocurriendo en el momento presente sin intentar juzgarlo como algo bueno-malo, sino estando abierto desde la curiosidad a todas las sensaciones, pensamientos, emociones que van apareciendo, e intentando no quedarse enganchado a ninguno de ellos. También pone mucho el foco en cómo relacionarnos con el sufrimiento desde un lugar más amable, sin estar en permanente lucha con él.
Como te comentaba al inicio, estas son las corrientes más conocidas y más predominantes hasta ahora, pero existen muchos más tipos de psicoterapia.
Si estás en tu propio proceso de terapia, te invito a que hables con tu terapeuta sobre su estilo de trabajo y que, si despierta tu interés, puedas indagar más en qué consiste.
Aún así, es importante que sepas que el estilo de psicoterapia no condiciona el resultado de tu terapia. Es decir, no hay un método más efectivo que otro, ya que la efectividad de la terapia depende de otros factores que son comunes a todas ellas y te contaré más adelante.